divendres, 11 de gener del 2013

El caso de Elena



Elena tiene 15 meses de edad y desde los 12 meses acude a la escuela infantil. Miguel es su maestro y está preocupada porque Elena no dice ni una palabra a diferencia de todos los demás niño del aula que ya dicen palabras. Además, muchas veces le cuesta atraer su atención, tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas, aspecto que, muchas veces, dificulta el correcto funcionamiento del aula. Tal y como ella ha estudiado, los niños/as empiezan a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos. Por lo tanto, no le cuadra nada... Ha comentado esta situación a sus compañeras/os de trabajo y se ha barajado la posibilidad de que pueda tener un déficit auditivo. También ha realizado una reunión con sus padres, la cual ha tardado un mes para que se realizara. Son padres primerizos y muy jóvenes que trabajan y no encontraban un momento para hablar con Miguel. Según ellos, los primeros balbuceos de Elena empezaron hacia el año, aunque no estaban seguros porque únicamente ven a la niña por la noche para darle el biberón y dormir. El resto del día, Elena está con su abuela que tiene 80 años y que con grandes esfuerzos pero con mucho agrado se ocupa de la niña. En la reunión Miguel sugirió la posibilidad de que la niña tuviera problemas auditivos, aspecto que alteró un poco a los padres. Tras la conversación, los padres afirmaron que llevarían a Elena al pediatra tan pronto como pudieran. 
Ahora Miguel, se plantea cómo poder atender a Elena de forma adecuada y muchas dudas le pasan por su cabeza: ¿cambiarla de clase con los más pequeños?, ¿castigarla o premiarla?, ¿cambiarla de sitio?....



¿Tu qué harías?


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